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Venir hasta el fin del mundo | Come to the End of the World

By Catalina G. M., TBC 2018 Fall

*Scroll down to read in Spanish*

Dear readers,

I found myself at this moment on the other side of the world, writing to you about my adventure here in China. If you ever have the opportunity to travel, do not hesitate, because I promise when you cross the ocean, a magical world full of wonders to discover will be waiting for you, and it will be something you have never seen before. Where I can start? Maybe first I’ll tell you a little bit about where I come from; I’m Catalina Gonzalez, and I was born in Bogotá D. C, in the heart of Colombia. My trip here took me by surprise, since I had nothing planned and I never imagined living in Beijing during the change of colors of the seasons during a whole year. Maybe I could start with that idea, the idea of living in a place that is always changing, and you never know what to expect when the sun comes up.

When I first stepped on the land of this country, I didn’t want to blink just so I wouldn’t miss a thing. Sometimes we spend our lives waiting for something big to happen, when we realize too late that the only thing that really happens is life.  The time here flies in front of your eyes and you can see the development of what would appear to be a civilization of the future, although it peculiarly keeps at the same time the traditional in the culture of its people. In China, you find the contrast of the old and the modern, of the end and the beginning, of the implicit and the explicit, of the future and the past. I could not tell in a word what the journey meant for me. I think the greatest legacy was learning from the oriental way of thinking, as everything is represented in an infinite flow and at the same time is complemented in a perfect way. As the big Panda and the mountains give us the wisdom of not thinking only in white or black, on the contrary, think of Yin & Yang.

From the ancient dynasties it is observed how a nation has evolved through what it has learned from its past, and now it surprises me… They build skyscrapers in a matter of days, they raise the longest bridges of the world above the sea, they travel in trains that fly like dragons on the rails, they manufacture throughout the country infrastructure to reach the energy of the sun, the wind, and the water. They have a great respect for nature and dominate their power to harmonize the community with the river and mountains. I couldn’t tell you what I found in China, because I think China has found me. At first, I didn’t know the purpose of coming to the other side of the ocean, but don’t worry, I promise then you’ll find out. For now, I tell you that your dreams look so achievable here, you see them so close that you can almost touch them with your fingertips.

There are still many mysteries to discover, many secrets that China has not yet revealed to the world and will always be kept in the roots of the Yellow mountains, within the armor of the Terracotta Warriors, in the stones of the Yellow River, in the eyes of the Panda bears, in the bricks of the Chinese wall, and in the heart of the Forbidden City. From the first emperor to the last we continue to learn more about China, its history and what it is now granting to the rest of the universe. Humanity has gone through many periods that have marked the evolution of what we know, in other times different nations reigned on Earth, but now the golden century belongs to China and it is time to look to the east.

Queridos lectores,

Me encuentro en estos momentos al otro lado del mundo escribiendo para ustedes sobre mi aventura acá en la China. Si alguna vez tienen la oportunidad de viajar, no lo duden, prometo que cuando atraviesen el océano los estará esperando un mundo mágico lleno de maravillas por descubrir, se trata de algo que jamás han visto antes. Por donde puedo empezar, quizás primero voy a comentarles un poco de dónde vengo yo; soy Catalina González, y nací en Bogotá D.C, en el corazón de Colombia. Mi viaje acá me tomo por sorpresa, puesto que no tenía nada planeado y jamás me imaginé vivir en Beijing durante el cambio de colores de las estaciones de todo un año. Quizás podría comenzar con esa idea, la idea de vivir en un lugar que siempre cambia y nunca sabes que esperar cuando sale el sol.

Apenas pise la gran nación China no podía parpadear para no perderme de nada, a veces nos pasamos la vida esperando que algo grande pase, cuando nos damos cuenta demasiado tarde que lo único que realmente pasa es la vida.  El tiempo acá vuela frente de tus ojos y ves el desarrollo de lo que parecería ser una civilización en el futuro, aunque peculiarmente guarda al mismo tiempo lo tradicional en la cultura de su gente. En China encuentras el contraste de lo antiguo y lo moderno, de la cima y el comienzo, de lo implícito y lo explicito, del futuro y el pasado. No podría decirte en una palabra lo que significó el viaje para mí, pienso que su mayor legado fue la enseñanza que tiene la forma de pensar oriental, como todo se representa en un flujo infinito y a la vez se complementa de forma perfecta. Como el gran oso panda y las montañas nos dan la sabiduría de no pensar solo en blanco o en negro, todo lo contrario, pensar en Ying & Yang.

Desde las antiguas dinastías se observa cómo ha ido evolucionando una nación que ha aprendido de su pasado, y ahora no deja de sorprenderme… Construyen rascacielos en cuestión de días, levantan lo puentes más largos del mundo sobre el mar, viajan en trenes que vuelan como dragones sobre los rieles, fabrican a lo largo y ancho del país infraestructura para alcanzar la energía del sol, del viento y del agua. Tienen un gran respeto por la naturaleza y dominan su potencia para armonizar la comunidad con el rio y las montañas. No podría decirles lo que he encontrado en China, porque pienso que China me ha encontrado a mí. Al principio no conocía el propósito de venir al otra lado del océano, pero no se preocupen después lo descubrirán. Por ahora les digo que sus sueños se ven tan alcanzables acá, los ves tan cerca que casi los pueden tocar con la yema de sus dedos.

Quedan aún muchos misterios por descubrir, muchos secretos que China aun no le ha revelado al mundo y siempre estarán guardados en las raíces de las montañas amarillas, dentro de las armaduras de los guerreros de terracota, en las piedras del rio amarillo, en los ojos de los osos panda, en los ladrillos de la muralla china, en el corazón de la ciudad prohibida. Desde el primer emperador hasta el último seguimos aprendiendo más de China, de su historia y de lo que ahora está concediendo al resto del universo. La humanidad ha pasado por muchos periodos que han marcado le evolución de lo que conocemos, en otros tiempos distintas naciones reinaban en la tierra, pero ahora el siglo dorado le pertenece a China y es el momento de mirar hacia el oriente.